TÉCNICA VOCAL


TÉCNICA VOCAL – LOGOPEDIA, concepto

 
   Carme Tulon distingue, dentro de la Logopedia, dos campos que para ella tienen entidad propia: la Logopedia entendida como conocimiento y tratamiento de los problemas del lenguaje, y la Técnica Vocal o Foniatría como conocimiento y tratamiento de los problemas de la fonación o voz. Trata, pues, de separar el concepto de lenguaje del concepto de fonación.

   Hoy en día se tiende a que la Logopedia englobe estas dos ideas: lenguaje y voz. Ello se debe a que, en España, no existe una formación académica oficial que trate por separado estos dos campos. Ambas especialidades son, en si mismas, lo suficientemente complejas como para merecer una diferenciación más clara. La consecuencia es que, el logopeda, recibe una formación más bien escasa en el tema de la voz, ya que los estudios están más centrados en el ámbito del lenguaje. El logopeda interesado en formarse en el campo de la voz se ve obligado a cursar estudios fuera del programa que, generalmente, ofrece la formación logopédica. Estos estudios no están unificados, de manera que el criterio voz-patología-rehabilitación no sigue el mismo patrón.

   Carme Tulon es ante todo técnica vocal, aunque como logopeda trata casos concretos, sobre todo relacionados con la patología del lenguaje del adulto.

LA VOZ


La voz es el vehículo de comunicación por antonomasia. Está íntimamente ligada a nuestras emociones. Mediante la voz nos exteriorizamos. La voz es una manifestación de lo que somos y lo que sentimos; en definitiva: la voz es nuestra tarjeta de presentación.

   La descripción del mecanismo vocal aportará solamente las nociones básicas indispensables para su comprensión.

   Llamamos aparato fonador a un conjunto de órganos con una actividad independiente propia (el cuerpo humano no dispone de un aparato exclusivo para la producción de los sonidos), que han sido adaptados por el hombre para cumplir con esta superfunción lingüística de la comunicación.

   La fonación requiere de cuatro elementos básicos: 1) una circulación de aire ascendente que proporciona el aparato respiratorio; 2) un elemento vibrador que proporciona la laringe; 3) órganos de articulación (lengua, labios, velo del paladar) que configura el lenguaje; 4) un espacio para la resonancia que proporcionan, sobre todo, las cavidades faringobucales. Vamos a verlo más detenidamente: las cuerdas vocales se hallan dentro de la laringe (nuez del cuello), se trata de dos repliegues horizontales en situación anteroposterior situados a ambos lados de la vía respiratoria y de longitud variable alrededor de los 20 mm. Al querer emitir un sonido, estos repliegues o cuerdas vocales se cierran bloqueando la salida del aire procedente de los pulmones. El aire así bloqueado crea una presión y, cuando esta presión alcanza el nivel óptimo, vence la resistencia que le ofrece el cierre glótico (cuerdas vocales) provocando una ondulación (vibración); al mismo tiempo actúan los órganos de la articulación dando forma al lenguaje; finalmente la cavidad bucal (resonador) refuerza el sonido, le da cuerpo. Con el propósito de hacer más comprensible este apartado vamos a poner un ejemplo, imaginemos un instrumento de cuerda como puede ser un violín: el elemento que da calidad de sonido no es la cuerda ya que, ésta, pulsada independientemente de la caja no tendría razón de ser, sino que es la caja armónica la que nos ofrece el sonido en toda su plenitud. Las cuerdas del violín equivalen a las cuerdas vocales y la caja armónica a las cavidades de resonancia.

 

   Las voces tienen diferentes niveles de resistencia: hay voces muy frágiles y voces que parecen incansables. En este espacio hablaremos de las voces frágiles y de las relaciones causa-efecto. No hay efecto sin causa, y son diversas las causas que pueden perjudicar el mecanismo vocal.

   Sabemos que el aparato fonador se encuentra en la vía respiratoria. Cualquier trastorno de  la vía respiratoria repercute en mayor o menor grado sobre la voz.

   La vía respiratoria, al igual que las cuerdas vocales, está cubierta por un tejido mucoso, la integridad del cual, es de suma importancia en la actividad vocal, de manera que cualquier alteración de esta mucosa repercutirá en la voz. Veamos un ejemplo que todos hemos observado alguna vez: si sufrimos un resfriado de nariz la voz suena en la nariz; si sufrimos un resfriado de pecho la voz se va al pecho. Así pues las afecciones de la mucosa de la vía respiratoria actúan, frente a la voz, como un imán, desplazando la resonancia.

   Cualquier espacio vacío de la vía respiratoria tiene la facultad de resonar, ya que contiene aire y una fuente sonora. Ahora bien, entendemos que el resonador principal y óptimo de la voz es la cavidad bucal. Una voz en estas condiciones no ha de plantear ningún problema de resistencia en un locutor normal, aunque éste tenga una profesión de riesgo vocal como son los profesores, comerciales, actores, cantantes sin una técnica apropiada, etc. Si la voz resuena en la garganta o el pecho es cuando se nos puede plantear un problema, ya que ello es indicativo de que hemos perdido el punto de máxima concentración sonora bucal. La resonancia de la voz ubicada en la garganta o pecho desestabiliza la sinergia muscular y esto puede ser motivo de disfonía y causa de lesiones en las cuerdas vocales.

 

   Antes de continuar vamos a aclarar, para quien lo desconozca, los términos afonía y disfonía; si observamos el prefijo veremos que a-fonía se refiere a la privación de voz y dis-fonía a la dificultad en la fonación. El término que nosotros utilizaremos será disfonía.

    Como se ha dicho, las disfonías se presentan cuando existe una disfunción vocal; en general, esta disfunción está relacionada con las estructuras de la resonancia. La manifestación acústica presenta pobreza en el timbre (voz rasposa, ronca, velada, aireada, etc.). La disfonía puede ser de tipo funcional (sin lesión orgánica) u orgánica (con lesión). A menudo la disfonía funcional precede a la orgánica ya que, las cuerdas vocales y los músculos fonatorios en general, realizan un sobresfuerzo que de no corregirse acabarán por provocar una lesión.

 
   Las alteraciones o lesiones más frecuentes causadas por un esfuerzo vocal son: nódulos, pólipos, edemas, hiatus glótico, laringitis, etc. Vamos a ver en que consisten:

 

 

 Cuerdas vocales normales           Nódulos           Pólipo

 

  Cuerdas vocales normales           Nódulos                 Pólipo

  
   El nódulo es una pequeña formación (como un callo) situado al borde libre de la cuerda vocal como resultado de un roce entre ambas cuerdas; los nódulos suelen ser bilaterales. Esta lesión desaparece al practicar una técnica vocal adecuada.

   El pólipo es una formación blanda redondeada unilateral que se origina, en muchos casos, en el mismo lugar que los nódulos y tiene el mismo origen: abuso vocal. El otorrinolaringólogo tiende a extirparlos antes prescribir una rehabilitación vocal.

   El edema de Reinke se presenta por causas diversas, una de ellas es el esfuerzo vocal. El edema es una acumulación de suero en el tejido submucoso del borde libre de la cuerda vocal. Generalmente desaparece con la rehabilitación vocal.

   El hiatus glótico es una deficiencia en el cierre de las cuerdas vocales (su aproximación resulta insuficiente) y permiten una fuga de aire; las cuerdas vocales no llegan a provocar la suficiente presión subglótica y el aire se pierde sin aprovechamiento vocal. Los síntomas principales son cansancio, sensación de falta de soplo, voz aireada, voz baja de tono y voz faltada de intensidad. La causa se halla, generalmente, en el abuso vocal.

   La laringitis es un proceso inflamatorio que afecta a la laringe. Cuando la laringitis afecta directamente las cuerdas vocales, el grado de disfonía puede ser desde leve hasta agudo e incluso llegar a la afonía. Cuando la laringitis está causada por un mal uso o abuso vocal, se debe practicar una técnica vocal rehabilitadora.

   La parálisis cordal consiste en la inmovilidad permanente de una cuerda vocal; las causas son diversas: sección del nervio recurrente en una intervención de tiroidectomía, intubación prolongada, etc. Son escasas las parálisis cordales atribuidas a un abuso vocal. La rehabilitación vocal suele ser efectiva sea cual sea la causa de la parálisis.

   Con este breve resumen hemos tratado de orientar sobre las patologías más frecuentes que afectan el rendimiento vocal y que son candidatas a la rehabilitación (a la práctica de una técnica vocal). Naturalmente no están todas, la patología vocal es más amplia pero también resulta más infrecuente.

   Las aportaciones ofrecidas en estas páginas no sustituyen en ningún caso la consulta al otorrinolaringólogo o médico foniatra, siempre serán ellos quienes diagnostiquen y aconsejen el camino a seguir.

 

LA TÉCNICA VOCAL

 

   La técnica vocal es un método de educación de la voz que se aplica en distintos niveles según la necesidad de cada individuo. La exigencia vocal de un cantante de ópera requiere años de preparación de su aparato fonador, mucho más que un cantante pop, un cantante de coro o un actor. En el caso de los profesionales de la voz (profesores, comerciales, relaciones públicas, etc.) la necesidad es laboral: necesitan una voz útil y resistente que les permita trabajar sin limitaciones.

   Cualquier voz posee mayores recursos que los que utiliza normalmente y una técnica vocal  permite ampliar las posibilidades. El estudio y la práctica de los acoplamientos entre la laringe y las estructuras de la resonancia son la base de la técnica vocal.

   En el caso de las voces patológicas, la laringe no se acopla al resonador principal (la boca) sino que lo hace en uno de secundario (la faringe, la laringe o la tráquea). No damos relevancia al resonador nasal ya que la función de  éste es el de reforzar únicamente los sonidos nasales /m/, /n/, /ñ/, y la intención de brevedad de estas páginas no permite entrar en detalles.

   La técnica vocal, aplicada a la rehabilitación vocal, trabaja el resonador bucal, lo desarrolla, lo hace activo y receptivo al sonido producido por las cuerdas vocales. Cuando el acoplamiento entre la laringe y el resonador bucal se realiza con precisión, la voz no plantea ningún problema ya que el mecanismo vocal es el que corresponde fisiológicamente, de manera que no hay sobreesfuerzo. La causa de la patología vocal la encontramos, pues, en la descoordinación entre la laringe y el resonador lo cual desestabiliza todo el aparato fonador.

   Si la disfunción vocal ha provocado una lesión, al cambiar el mecanismo que la ha originado, la lesión remite hasta desaparecer. Si ha desaparecido la causa no hay razón para el efecto.

   Para practicar un método de voz cantada no se necesita saber música ni tener buena afinación. La técnica vocal es una herramienta de trabajo que se utiliza para poder trabajar la voz a diferentes frecuencias.

   En un ámbito de mayor exigencia estética y funcional (cantantes, locutores de radio, de TV, actores, etc.) el conocimiento de una técnica vocal es el soporte y guía para el desarrollo de su actividad.

   Ésta ha sido una exposición breve dirigida a informar sobre cuestiones puntuales. La voz es muy compleja y profundizar en ella requiere más espacio del que aquí se le ha concedido. Quien quiera adentrarse en el tema de la voz, su patología y rehabilitación con técnica vocal puede consultar “LA VOZ, técnica vocal para la rehabilitación de las disfonías funcionales” (véase el apartado LIBROS PUBLICADOS).